Aunque el verano haya supuestamente terminado, los 32º de temperatura no parecen quitar esa sensación de estío y de calor sofocante por momentos. Por ello, The Drums me siguen pareciendo idóneos para esta época y se han convertido en mi banda sonora por excelencia junto con Interpol y Wavves en esos días que parecían interminables donde el sol era capaz de consumir hasta el espíritu. Cuando descubrí este grupo aun estaba en el Reino Unido y me parecían unos pavicos corriendo en una playa por la noche pero su estilo ochentero finalmente ha calado en mi.
Dejando a un lado actitudes melodramáticas y centrándonos en el grupo en sí, The Drums nació en Brooklyn a mediados de 2008 por Jonathan Pierce y Jacob Graham, amigos desde la infancia y que anteriormente eran integrantes de la banda Elkland ya desaparecida. Se unirían a la formación Adam Kessler en guitarra (que recientemente la ha abandonado) y Connor Hanwick como batería. Su álbum debut se ha convertido en una de las revelaciones indie del momento y aclamados por Pitchfork y la BBC.
Sus influencias como es de esperar por su sonido provienen de The Smiths, Joy Division, Orange Juice o The Shangri-Las. Sin lugar a dudas parecen sacados de esas décadas, quizás eso haya sido lo que ha causado tanto revuelo alrededor de ellos. La temática compositiva de sus temas respira cierto toque a la melancolía con pinceladas esperanzadoras y algunas odas a la juventud y a la amistad tal vez, amor con cierto toque de romanticismo también esta presente.
Su disco homónimo contiene 12 cortes que personalmente no me han dejado indiferente. Best friend es la que da el pistoletazo de salida y aunque me parecía un poco odiosa por esos aires poperos y de sintetizadores ha acabado metiendose en mi sesera. Según en su pasada actuación en el Reading festival, Jonathan comento que esta canción iba dedicada a un amigo suyo fallecido y que podría ser cierto por esa frase que dice You're my best friend, but then you died, when I was 23 and you were 25…
Pasando al siguiente tema, Me and the moon, ochentera a tope con un Johnny medio mendigando amor, se me hace escuchable pero no entra dentro de mis favoritas. El tercer track lo ocupa Let’s go surfing, un tema bastante veraniego y playero sumamente conocido ya que ha sido el que más popularidad les ha brindado. La tengo algo reventada pero eso no quita que me siga animando, odio este tipo de palabras pero da buen rollo.
Book of stories le sigue y esta entra de lleno en una de las destacables del álbum ya sea por la letra en si (I thought my life would get easier,instead it's getting darker, instead it's getting colder...Without you) o porque te deja con ese sabor nostálgico. Skippin’ town probablemente sea la que suene mas paranoica y un poco frenética. Forever and ever amen es la causante de que este grupo acabara por convencerme totalmente, ochentera a más no poder y con un Jonathan obsesionado por el amor eterno.
Down by the water respira un aire altamente melancólico y suena a un estilo como balada de pop o rock que se hacían en torno a la década de los 50 o 60. It will all end in tears, otra de mis favoritas sigue esa estela amarga y si en un principio este disco parecía sonar un tanto animado cuando finaliza Forever and ever amen parece tornarse más serio y oscuro por momentos. We tried parece ser como una continuación de la anterior describiendo amores con finales más bien desafortunados.
I need fun in my life parece recuperar el espíritu del principio aunque nos hable del aburrimiento y la caída en la apatía pero sin parecer cortavenas. I’ll never drop my sword me recuerda a los Smiths, se me hace un poco pesada pero no por ello deja de ser válida. The Future se encarga de cerrar el disco y lo hace de un modo más que satisfactorio, me encanta como Jonathan la empieza con esa frase: Here I go again getting upset over nothing.
Para concluir esta entrada no podría terminarla mejor que con una cita que ellos mismos pronunciaron en cuanto al sonido de su música con la cual estoy sumamente de acuerdo: “Solo escribimos sobre dos sentimientos: uno de ellos es el primer día de verano cuando estas reunido con todos tus amigos al borde de un precipicio observando la puesta de sol y te invades de todos tus sueños y esperanzas. El otro sentimiento es cuando deambulas solo por las calles y te das cuenta de que estarás solo para siempre”. Aun así, Jonathan asegura que tan solo son chicos normales que beben cerveza y les gusta la fiesta. Solo su música es delicada.
Atencion a los bailes que se marca el Johnny

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